Hace mucho tiempo, el propietario de la posada "La Estrella de Plata" tenía problemas para atraer clientela a pesar de su esfuerzo en atender cordialmente y cobrar precios razonables. Desesperado consulto al Sabio de la localidad. Este, tras escuchar sus lamentos le dijo:
-Es sencillo, lo único que tienes que hacer es cambiar el nombre de la posada.
-Imposible, dijo el posadero, durante generaciones se ha llamado "La estrella de plata".
-Haz como quieras, dijo el sabio, pero mi consejo es que a partir de ahora debes llamarla "Las cinco campanas" y colgar seis campanas en la entrada.
-¿Seis campanas? Eso es absurdo -¿Para que va a servir?
-Intentalo y lo verás, respondio el sabio sonriendo.
De modo que el posadero hizo que lo que le había dicho. Y sucedio lo siguiente:
Todo viajero que pasaba por delante de la posada entraba en ella para advertir al posadero acerca del error, creyendo que nadie hasta entonces había reparado en ello. Una vez adentro, quedaba tan impresionado por la cordialidad del servicio, que se alojaba en la posada, con lo que el posadero llego a poseer una riqueza que durante mucho tiempo había buscado en vano.
¿Qué podemos decir de esta historia?
1. A las personas gusta corregir errores de los demás
2. Nunca hay que darse por vencido.
3. Si algo no funciona CAMBIE hasta encontrar lo que funciona.
domingo, 24 de enero de 2010
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