domingo, 24 de enero de 2010

La Comunicacion.

Diego, que no sabía lo que era el eco, se divertía en la montaña montado sobre un palo de escoba y en gritar:

---¡Arre! ¡Arre! Inmediatamente oyo las mismas palabras en el bosque cercano. Creyendo que alguien se hubiera escondido, pregunto:
---¿Quién eres tu? La voz misteriosa repitio inmediatamente:
---¿Quién eres tu? Diego, lleno de furor, grito entonces:
--- Tu eres un idiota. Enseguida la misteriosa voz repitio las mismas palabras.
Diego monto en colera y lanzo palabras cada vez mas injuriosas contra el desconocido que suponía escondido; pero el eco se las devolvía con la máxima fidelidad.
Diego fue hacia donde creía le respondian, descubrir al insolente y vengarse de él, pero no encontro a nadie. Entonces marcho a su casa, y fue a consolarse con su mama Virginia, quien le dijo:
--- “Hijo, lo que has oido ha sido el eco de tus mismas palabras” .
--- “Si tu hubieras dicho en alta voz una palabra afectuosa, la voz de que hablas te hubiera respondido también en terminos afectuosos.”

Lo mismo sucede en la vida y surgen dificultades para establecer una buena comunicación. Por lo común, el proceder de los demás para con nosotros es el eco de nuestra conducta para con ellos.
Si somos educados con los demas, los demas lo serán con nosotros. Si, en cambio, somos descorteses y groseros con nuestros semejantes, no esperemos ser tratados de diferente manera.







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