En este video comparto contigo la historia de un jefe inconforme y mal agradecido que no valoraba el talento de sus colaboradores.
lunes, 1 de febrero de 2010
Un jefe inconforme y mal agradecido.
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domingo, 24 de enero de 2010
Una lección para arreglar el mundo.
Se trata de la historia de un padre, Luis Esteban, que vivía preocupado por los males de esta época: la crisis de todo tipo imperantes en su país y en el mundo. Se preguntaba de qué manera podría contribuir para disminuirlos y siempre se sentía impotente para remediarlos.
Un dia, Luis Esteban, estaba leyendo las Noticias del Día mientras su hijo , Fabio Adrian, de siete años estaba jugando a su alrededor. Intentó que su hijo se fuera a jugar a otro lado. Como Fabio Adrian insistía en quedarse y viendo que no podría convencerlo, comenzó a pensar en algo para entretenerlo.
Sabía que uno de los juegos favoritos del niño era armar rompecabezas. Entonces se le ocurrió improvisar uno casero. Para ello, ante la mirada interrogante del niño, tomó una revista y arrancó la pagina donde había un mapa del mundo. Con una tijera cortó el mapa en varios pedazos de diferentes tamaños y se le entregó a su hijo con un rollo de cinta adhesiva, y le dijo:
-Como sé que te gustan los rompecabezas, acá te hice uno con el mundo, que ahora esta todo roto, para que vos lo arregles.
El niño, entusiasmado, se fue a un rincón de la habitación para recomponer el mapa.
El padre sabía que su hijo era muy chico para conocer la ubicación de los países en el mapa, por lo cual calculó que le llevaría un par de días armarlo y que incluso tendría que utilizar algún otro mapa como guía.
Entonces, satisfecho por la solución que había encontrado, volvió a enfrentarse en su lectura. Pero para su sorpresa, al rato, el niño con mucha alegría fue orgulloso hacia él, mostrándole el mapa perfectamente armado.
El padre no podía creer lo que veía. Era imposible que hubiera podido arreglar el mapa sin ninguna ayuda y en tan poco tiempo. Entonces muy intrigado, le preguntó:
- Hijo, tu no sabías como era el mundo ¿cómo es que lograste arreglarlo?
- Es verdad papi, yo no sabía cómo era el mundo, pero cuando tu cortabas la hoja del mapa, yo vi que del otro lado había la figura de un hombre. Cuando me diste el mundo, yo intenté arreglarlo, pero no pude. Entonces me acordé del hombre, arme el hombre y me di cuenta que había arreglado el mundo.
Conclusión
Fabio Adrian, de solo 7 años, nos ha dejado una lección. Si pretendemos hacer de este mundo un mejor lugar para vivir, es necesario primero producir el cambio en nosotros mismos.
Ya lo decía un sabio hace mucho tiempo: "Si el mundo ha de ordenarse, antes debe cambiar mi país. Si mi país debe cambiar, primero debe rehacerse mi ciudad. Si mi ciudad debe ser puesta en orden, mi familia debe ordenarse primero. Si mi familia ha de regenerarse, yo debo ser el primero en hacerlo".
Los buenos ejemplos, los valores, la solidaridad, la perseverancia, la esperanza y la fe, también se transmiten y contagian. Ese es el gran desafío que tenemos: Empezar por nuestra propia transformación para producir ese anhelado efecto multiplicador que nos lleve a lograr una ciudad, un país y un mundo mejor.
El título de esta historia podria haber sido: "Para arreglar el mundo, primero tenemos que arreglar al hombre."
Un dia, Luis Esteban, estaba leyendo las Noticias del Día mientras su hijo , Fabio Adrian, de siete años estaba jugando a su alrededor. Intentó que su hijo se fuera a jugar a otro lado. Como Fabio Adrian insistía en quedarse y viendo que no podría convencerlo, comenzó a pensar en algo para entretenerlo.
Sabía que uno de los juegos favoritos del niño era armar rompecabezas. Entonces se le ocurrió improvisar uno casero. Para ello, ante la mirada interrogante del niño, tomó una revista y arrancó la pagina donde había un mapa del mundo. Con una tijera cortó el mapa en varios pedazos de diferentes tamaños y se le entregó a su hijo con un rollo de cinta adhesiva, y le dijo:
-Como sé que te gustan los rompecabezas, acá te hice uno con el mundo, que ahora esta todo roto, para que vos lo arregles.
El niño, entusiasmado, se fue a un rincón de la habitación para recomponer el mapa.
El padre sabía que su hijo era muy chico para conocer la ubicación de los países en el mapa, por lo cual calculó que le llevaría un par de días armarlo y que incluso tendría que utilizar algún otro mapa como guía.
Entonces, satisfecho por la solución que había encontrado, volvió a enfrentarse en su lectura. Pero para su sorpresa, al rato, el niño con mucha alegría fue orgulloso hacia él, mostrándole el mapa perfectamente armado.
El padre no podía creer lo que veía. Era imposible que hubiera podido arreglar el mapa sin ninguna ayuda y en tan poco tiempo. Entonces muy intrigado, le preguntó:
- Hijo, tu no sabías como era el mundo ¿cómo es que lograste arreglarlo?
- Es verdad papi, yo no sabía cómo era el mundo, pero cuando tu cortabas la hoja del mapa, yo vi que del otro lado había la figura de un hombre. Cuando me diste el mundo, yo intenté arreglarlo, pero no pude. Entonces me acordé del hombre, arme el hombre y me di cuenta que había arreglado el mundo.
Conclusión
Fabio Adrian, de solo 7 años, nos ha dejado una lección. Si pretendemos hacer de este mundo un mejor lugar para vivir, es necesario primero producir el cambio en nosotros mismos.
Ya lo decía un sabio hace mucho tiempo: "Si el mundo ha de ordenarse, antes debe cambiar mi país. Si mi país debe cambiar, primero debe rehacerse mi ciudad. Si mi ciudad debe ser puesta en orden, mi familia debe ordenarse primero. Si mi familia ha de regenerarse, yo debo ser el primero en hacerlo".
Los buenos ejemplos, los valores, la solidaridad, la perseverancia, la esperanza y la fe, también se transmiten y contagian. Ese es el gran desafío que tenemos: Empezar por nuestra propia transformación para producir ese anhelado efecto multiplicador que nos lleve a lograr una ciudad, un país y un mundo mejor.
El título de esta historia podria haber sido: "Para arreglar el mundo, primero tenemos que arreglar al hombre."
La Comunicacion.
Diego, que no sabía lo que era el eco, se divertía en la montaña montado sobre un palo de escoba y en gritar:
---¡Arre! ¡Arre! Inmediatamente oyo las mismas palabras en el bosque cercano. Creyendo que alguien se hubiera escondido, pregunto:
---¿Quién eres tu? La voz misteriosa repitio inmediatamente:
---¿Quién eres tu? Diego, lleno de furor, grito entonces:
--- Tu eres un idiota. Enseguida la misteriosa voz repitio las mismas palabras.
Diego monto en colera y lanzo palabras cada vez mas injuriosas contra el desconocido que suponía escondido; pero el eco se las devolvía con la máxima fidelidad.
Diego fue hacia donde creía le respondian, descubrir al insolente y vengarse de él, pero no encontro a nadie. Entonces marcho a su casa, y fue a consolarse con su mama Virginia, quien le dijo:
--- “Hijo, lo que has oido ha sido el eco de tus mismas palabras” .
--- “Si tu hubieras dicho en alta voz una palabra afectuosa, la voz de que hablas te hubiera respondido también en terminos afectuosos.”
Lo mismo sucede en la vida y surgen dificultades para establecer una buena comunicación. Por lo común, el proceder de los demás para con nosotros es el eco de nuestra conducta para con ellos.
Si somos educados con los demas, los demas lo serán con nosotros. Si, en cambio, somos descorteses y groseros con nuestros semejantes, no esperemos ser tratados de diferente manera.
---¡Arre! ¡Arre! Inmediatamente oyo las mismas palabras en el bosque cercano. Creyendo que alguien se hubiera escondido, pregunto:
---¿Quién eres tu? La voz misteriosa repitio inmediatamente:
---¿Quién eres tu? Diego, lleno de furor, grito entonces:
--- Tu eres un idiota. Enseguida la misteriosa voz repitio las mismas palabras.
Diego monto en colera y lanzo palabras cada vez mas injuriosas contra el desconocido que suponía escondido; pero el eco se las devolvía con la máxima fidelidad.
Diego fue hacia donde creía le respondian, descubrir al insolente y vengarse de él, pero no encontro a nadie. Entonces marcho a su casa, y fue a consolarse con su mama Virginia, quien le dijo:
--- “Hijo, lo que has oido ha sido el eco de tus mismas palabras” .
--- “Si tu hubieras dicho en alta voz una palabra afectuosa, la voz de que hablas te hubiera respondido también en terminos afectuosos.”
Lo mismo sucede en la vida y surgen dificultades para establecer una buena comunicación. Por lo común, el proceder de los demás para con nosotros es el eco de nuestra conducta para con ellos.
Si somos educados con los demas, los demas lo serán con nosotros. Si, en cambio, somos descorteses y groseros con nuestros semejantes, no esperemos ser tratados de diferente manera.
Nunca hay que darse por vencido.
Hace mucho tiempo, el propietario de la posada "La Estrella de Plata" tenía problemas para atraer clientela a pesar de su esfuerzo en atender cordialmente y cobrar precios razonables. Desesperado consulto al Sabio de la localidad. Este, tras escuchar sus lamentos le dijo:
-Es sencillo, lo único que tienes que hacer es cambiar el nombre de la posada.
-Imposible, dijo el posadero, durante generaciones se ha llamado "La estrella de plata".
-Haz como quieras, dijo el sabio, pero mi consejo es que a partir de ahora debes llamarla "Las cinco campanas" y colgar seis campanas en la entrada.
-¿Seis campanas? Eso es absurdo -¿Para que va a servir?
-Intentalo y lo verás, respondio el sabio sonriendo.
De modo que el posadero hizo que lo que le había dicho. Y sucedio lo siguiente:
Todo viajero que pasaba por delante de la posada entraba en ella para advertir al posadero acerca del error, creyendo que nadie hasta entonces había reparado en ello. Una vez adentro, quedaba tan impresionado por la cordialidad del servicio, que se alojaba en la posada, con lo que el posadero llego a poseer una riqueza que durante mucho tiempo había buscado en vano.
¿Qué podemos decir de esta historia?
1. A las personas gusta corregir errores de los demás
2. Nunca hay que darse por vencido.
3. Si algo no funciona CAMBIE hasta encontrar lo que funciona.
-Es sencillo, lo único que tienes que hacer es cambiar el nombre de la posada.
-Imposible, dijo el posadero, durante generaciones se ha llamado "La estrella de plata".
-Haz como quieras, dijo el sabio, pero mi consejo es que a partir de ahora debes llamarla "Las cinco campanas" y colgar seis campanas en la entrada.
-¿Seis campanas? Eso es absurdo -¿Para que va a servir?
-Intentalo y lo verás, respondio el sabio sonriendo.
De modo que el posadero hizo que lo que le había dicho. Y sucedio lo siguiente:
Todo viajero que pasaba por delante de la posada entraba en ella para advertir al posadero acerca del error, creyendo que nadie hasta entonces había reparado en ello. Una vez adentro, quedaba tan impresionado por la cordialidad del servicio, que se alojaba en la posada, con lo que el posadero llego a poseer una riqueza que durante mucho tiempo había buscado en vano.
¿Qué podemos decir de esta historia?
1. A las personas gusta corregir errores de los demás
2. Nunca hay que darse por vencido.
3. Si algo no funciona CAMBIE hasta encontrar lo que funciona.
lunes, 4 de enero de 2010
¿Donde podemos encontrar la felicidad?
Un poco antes de que la humanidad existiera, se reunieron varios duendes para hacer una travesura. Uno de ellos dijo: Debemos quitarles algo, pero, ¿Qué les quitamos?"
Después de mucho pensar uno dijo:"¡Ya sé!, vamos a quitarles la felicidad, pero el problema va a ser dónde esconderla para que no la puedan encontrar".
El primer duende Propuso: "Vamos a esconderla en la cima del monte más alto del mundo".
A lo que inmediatamente repuso otro: "No, recuerda que tendrán fuerza, alguna vez alguien puede subir y encontrarla, y si la encuentra uno, ya todos sabrán donde está." Luego propuso otro: "Entonces vamos a esconderla en el fondo del mar"
Y otro contestó: "No, recuerda que tendrán curiosidad, alguna vez alguien construirá algún aparato para poder bajar y entonces la encontrará". Uno más dijo: "Escondámosla en un planeta lejano a la tierra",
Y le dijeron: "No, recuerda que tendrán inteligencia, y un día alguien va a construir una nave en la que pueda viajar a otros planetas y la va a descubrir, y entonces todos tendrán felicidad".
El último de ellos era un duende mayor que había permanecido en silencio escuchando atentamente cada una de las propuestas de los demás duendes. Analizó cada una de ellas y entonces dijo: "Creo saber dónde ponerla para que realmente nunca la encuentren".
Todos voltearon asombrados y preguntaron al unísono: "¿Dónde?". Dinos maestro, ¿Donde podemos esconderla para jamás la encuentren? El duende sabio respondió: "La esconderemos dentro de ellos mismos, así estarán tan ocupados buscándola afuera, que nunca la encontrarán".
Todos estuvieron de acuerdo y desde entonces ha sido así: el hombre se pasa la vida buscando la felicidad sin saber que la trae consigo.
Después de mucho pensar uno dijo:"¡Ya sé!, vamos a quitarles la felicidad, pero el problema va a ser dónde esconderla para que no la puedan encontrar".
El primer duende Propuso: "Vamos a esconderla en la cima del monte más alto del mundo".
A lo que inmediatamente repuso otro: "No, recuerda que tendrán fuerza, alguna vez alguien puede subir y encontrarla, y si la encuentra uno, ya todos sabrán donde está." Luego propuso otro: "Entonces vamos a esconderla en el fondo del mar"
Y otro contestó: "No, recuerda que tendrán curiosidad, alguna vez alguien construirá algún aparato para poder bajar y entonces la encontrará". Uno más dijo: "Escondámosla en un planeta lejano a la tierra",
Y le dijeron: "No, recuerda que tendrán inteligencia, y un día alguien va a construir una nave en la que pueda viajar a otros planetas y la va a descubrir, y entonces todos tendrán felicidad".
El último de ellos era un duende mayor que había permanecido en silencio escuchando atentamente cada una de las propuestas de los demás duendes. Analizó cada una de ellas y entonces dijo: "Creo saber dónde ponerla para que realmente nunca la encuentren".
Todos voltearon asombrados y preguntaron al unísono: "¿Dónde?". Dinos maestro, ¿Donde podemos esconderla para jamás la encuentren? El duende sabio respondió: "La esconderemos dentro de ellos mismos, así estarán tan ocupados buscándola afuera, que nunca la encontrarán".
Todos estuvieron de acuerdo y desde entonces ha sido así: el hombre se pasa la vida buscando la felicidad sin saber que la trae consigo.
La Esperanza.
Cuatro Velas se estaban consumiendo tranquilamente. El ambiente estaba tan silencioso que se podía oír el diálogo entre ellas.
La primera dice: ¡Yo Soy la Paz!
A pesar de mi Luz, las personas no consiguen mantenerme encendida. Y disminuyendo su llama, se apagó totalmente.
La segunda dice: ¡Yo me llamo Fe!
Infelizmente soy superflua para las personas. Porque ellas no quieren saber de Dios, por eso no tiene sentido continuar quemándome. Al terminar sus palabras, un viento se abatió sobre ella, y esta se apagó.
En voz baja y triste la tercera vela se manifestó: ¡Yo Soy el Amor!
No tengo más fuerzas que quemar. Las personas me dejan de lado porque solo consiguen manifestarme para ellas mismas; se olvidan hasta de aquéllos que están a su alrededor. Y también se apagó.
De repente entró una niña y vio las tres velas apagadas. ¿Qué es esto? Ustedes deben estar encendidas y consumirse hasta el final.
Entonces la cuarta vela, hablo: No tengas miedo niña, en cuanto yo esté encendida, podemos encender las otras velas.
Entonces la niña tomó la vela de la Esperanza y encendió nuevamente las que estaban apagadas.
¡Que la vela de la Esperanza nunca se apague dentro de nosotros!
El calzado incomodo.
Plutarco, aquel grande y antiguo biografo romano, escribio sobre un hombre que, de improviso, se puso irritable y se encolorizo. Quienes estaban cerca de el criticaron su conducta desagradable.
El hombre les mostro su fino calzado nuevo a sus criticos para que lo examinaran y el hombre les pregunto: -¿Consideran que este calzado esta bien hecho y es de fina calidad?
Sus criticos convinieron que el calzado estaba bien hecho, era de fina calidad y apariencia
Entonces el hombre observo: - Pero con solo mirar este calzado, no pueden ustedes saber que me PINCHA el pie y de esa manera me pone incomodo e irritable.
Reflexiones...
A veces la vida es como ese zapato. Dificil es advertir, en el otro que, en alguna parte, la vida puede estar PINCHANDO. Antes de juzgar a los demas con rapidez y demasiado criticamente, porque estan irritados o son rudos, recuerde: la vida puede estar "pinchandolo" en alguna parte.
Asuma siempre que si otro esta irritable/desagradable, la vida le esta pinchando en alguna parte. Tratelo como alguien que fue herido o estan hiriendo. Tratelo con simpatia, bondad, comprension, tolerancia. Ambos seran mejores por eso.
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